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El día a día en la farmacia ante el nuevo coronavirus

Farmacéuticos de diferentes lugares del país explican cómo se vive la situación del nuevo coronavirus y los cambios que han notado en la farmacia comunitaria. Hablamos con Leire Andraca, Vicente J. Baixauli, Paula Fernández Ribal, Miguel Ángel Gastelurrutia y Luis Serantes.

El día a día en la farmacia ante el nuevo coronavirus
Mar, 17/03/2020
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La actualidad en la farmacia comunitaria se centra en el nuevo coronavirus SARS-CoV-19 y en los cambios que ha traído en el día a día. La irrupción de la COVID-19 ha traído consigo una serie de cambios en las atenciones que requieren los pacientes. Ante esta situación, los farmacéuticos valoran lo que pueden aportar a un sistema de salud que corre el riesgo de saturarse.

 

Desde TevaFarmacia, hemos querido saber cómo viven diferentes farmacéuticos esta situación excepcional: Leire Andraca (Bizkaia) Vicente J. Baixauli (Valencia), Paula Fernández Ribal / @farmaadicta (Barcelona), Miguel Ángel Gastelurrutia (Gipuzkoa) y Luis Serantes (Pontevedra).

 

Leire Andraca: "Somos el profesional sanitario más accesible y podemos actuar como primer filtro"

Leire Andraca

¿Cómo se está viviendo la situación del coronavirus y la COVID-19 en la farmacia comunitaria?

Como una situación excepcional. Hemos tomado medidas en el equipo para no coincidir los turnos de trabajo y mantener a 3 personas en casa por si hay alguna emergencia. Hay geles hidroalcohólicos repartidos por el espacio para que el personal se lave las manos entre clientes. Hemos marcado la distancia de seguridad con el personal y entre clientes y encargado unas mamparas de metacrilato para protección de los mostradores.

¿Qué cambios has notado en el día a día en la farmacia con la irrupción del nuevo coronavirus?

Mucha desinformación. Casi el 100% de los clientes hablan sobre el tema del coronavirus, preguntan e intentamos informarles.

¿Qué os piden los pacientes?

La mayoría, a parte de su medicación habitual, pide geles desinfectantes, mascarillas o alcohol para fabricar sus propios geles, pero, por supuesto, a día de hoy, no tenemos. No hay suministro ni de alcohol ni de envases, con lo que es imposible incluso la fabricación. También nos han preguntado si vamos a poder llevarles la medicación si se tienen que quedar en casa. Están muy asustados.

¿Qué crees que puede aportar ahora el farmacéutico a un sistema de salud en riesgo de saturación?

Lo primero, educación sanitaria: información a la población que se encuentra perdida ante una situación de emergencia. En segundo lugar, podemos ayudar a descongestionar el sistema. Somos el profesional sanitario más accesible y podemos actuar como primer filtro. Contamos con protocolos consensuados con sociedades médicas en síntomas menores y podemos dar consejo, indicación farmacéutica o derivar al médico según corresponda. Además, estamos abiertos a ayudar en lo que el sistema considere necesario. Podríamos evitar que los pacientes tuvieran que realizar consultas administrativas si pudiéramos realizar dispensaciones complementarias (prolongación de tratamientos, cambio de formas farmacéuticas…). Y, finalmente, también podríamos realizar atención farmacéutica domiciliaria en caso de que el paciente estuviera aislado por su situación de paciente de riesgo para sí mismo o para el resto de la población.

Como siempre, los farmacéuticos estamos dispuestos a ayudar en lo que podamos, como profesionales sanitarios que somos y las autoridades sanitarias no deberían olvidarse de nosotros. Podrían aprovechar mucho mejor el gran potencial farmacéutico comunitario del país.

Puedes seguir a Leire Andraca en Twitter

Vicente J. Baixauli: “Los farmacéuticos comunitarios y el personal de la farmacia no somos inmunes al coronavirus por el hecho de trabajar en la farmacia”

Vicente J. Baixauli

¿Cómo se está viviendo la situación del coronavirus y la COVID-19 en la farmacia comunitaria?

Con mucha preocupación y decepción por cómo están gestionando esta pandemia las autoridades sanitarias, que no han sido capaces de trasmitir y valorar la importancia que juega la farmacia comunitaria en esta pandemia. Por un lado, el personal de las farmacias se ha visto desamparado y sin ningún tipo de soporte preventivo, no ya de protección personal como mascarillas, sino también sin ningún tipo de planificación o de protocolo de medidas sobre la prestación farmacéutica a los pacientes.

Sobre la dispensación de medicamentos y productos sanitarios a los pacientes, ¿ha pensado la administración sanitaria en aplazar las visitas de renovación de las dispensaciones en los centros de salud a aquellos pacientes con un riesgo alto de contagio? ¿Es conveniente que los pacientes frágiles, inmunodeprimidos, ancianos, etc. acudan a los centros sanitarios de primaria o especializada en estos momentos y sin protección como se recomienda? Qué ocurre si se anulan las consultas y no se renuevan sus dispensaciones de medicamentos: ¿Cumplimos la ley y nos negamos a dispensar en esta situación? Si la administración sanitaria lo ha pensado, ¿cuándo piensa informar de ello o difundirlo?

Sobre los profesionales sanitarios que trabajamos en la farmacia, ¿algún responsable sanitario ha pensado que el personal de la farmacia atiende diariamente a 2.3 millones de habitantes en España y que alguna de ellas podría estar contagiada y contagiar? ¿En algún momento han pensado en cómo las farmacias debían estar preparadas para este supuesto o si disponían de medios de protección individual para hacer frente a esta pandemia, o es que los profesionales sanitarios sólo existen en los centros sanitarios del SNS? Los farmacéuticos comunitarios y el personal de la farmacia no somos inmunes al coronavirus por el hecho de trabajar en la farmacia. ¿Qué ocurre si alguna persona se contagia o cree que puede estarlo? ¿Aplicamos el protocolo y todos sus compañeros se quedan en aislamiento domiciliario? ¿Empezamos a cerrar farmacias? Y si es así, ¿qué plan de contingencia tiene la administración para esta situación?

Por todos estos interrogantes sin resolver trabajamos preocupados, haciendo lo que podemos, como podemos y cruzando los dedos para que nadie del equipo se contagie.

¿Qué cambios has notado en el día a día en la farmacia con la irrupción del nuevo coronavirus?

La preocupación de tener la responsabilidad profesional de dispensar y de prepararnos para situaciones más graves y, sin embargo, no contar con apoyo de las administraciones en cuanto a medios, coordinación y medidas a tomar en relación al mantenimiento de la prestación farmacéutica. El personal se ha sentido ninguneado por la administración sanitaria. Parece que el único lugar donde se atienden a pacientes es en el centro de salud y en los hospitales, y la farmacia es un establecimiento sanitario de interés público donde también se atiende a pacientes.

¿Qué os piden los pacientes?

Por parte de los usuarios, ha habido un aumento exponencial de la demanda de mascarillas, gel hidroalcohólico, alcohol, glicerina... así como de las consultas de información sobre la sintomatología, la transmisión y qué hacer ante la pandemia.

¿Qué crees que puede aportar ahora el farmacéutico a un sistema de salud en riesgo de saturación?

Varias iniciativas. De hecho, SEFAC propuso el día 12 de marzo varias áreas de colaboración posibles con el sistema sanitario, de forma sistematizada, protocolizada y en colaboración con el resto de profesionales del sistema sanitario. En concreto, las iniciativas eran: la colaboración en una campaña sanitaria de prevención, la participación activa en un cribado sistemático de casos sospechosos de padecer la enfermedad, la indicación de tratamiento en síntomas menores con el fin de descargar la presión asistencial de los centros de salud, la distribución de medicamentos y productos sanitarios necesarios como mascarillas, la elaboración de geles hidroalcohólicos, la dispensación de medicamentos dispensados en hospitales... La colaboración en protocolos de actuación en la atención sociosanitaria y domiciliaria con el fin de asistir a aquellos pacientes con más riesgo de infección si salen de su domicilio o bien a aquellos que no pueden salir del mismo.

Paula Fernández Ribal / @farmaadicta: “Creo que es el momento de reivindicar la indicación farmacéutica de urgencia”

Paula Fernández

¿Cómo se está viviendo la situación del coronavirus y la COVID-19 en la farmacia comunitaria?

Desde la farmacia comunitaria estamos viviendo esta situación con cautela. Nos hemos volcado en aumentar los mensajes de educación sanitaria, dando información y transmitiendo calma a la población. Enseñamos medidas higiénicas y explicamos quién necesita las mascarillas y cuál es el modo correcto de utilizarlas. Nosotros hemos incorporado a nuestro consejo las infografías de higiene de manos, uso correcto de mascarillas, indicación del gel hidroalcohólico y qué medidas tomar para prevenir el contagio y qué hacer si se sospecha estar contagiado. Estamos siempre pendientes de las directrices oficiales de los colegios profesionales y de sanidad.

¿Qué cambios has notado en el día a día en la farmacia con la irrupción del nuevo coronavirus?

Nosotros estamos en una población pequeña, de unos 7.000 habitantes, en la que de momento no hay ningún caso confirmado. Hemos tomado las medidas higiénicas necesarias y hemos establecido protocolos para evitar contagios en la medida de lo posible.

Estamos dispensando con barreras físicas de un metro y marcando distancias de dos metros entre pacientes que esperan su turno. Estamos trabajando con mascarillas y guantes (que nos cambiamos con frecuencia) y desinfectando continuamente los mostradores, datáfonos, teléfonos y demás. Hemos puesto a disposición de los pacientes un gel hidroalcohólico con dispensador para que puedan utilizarlo al entrar en la farmacia. Hemos retirado todos los testers de los lineales. Y se respira nerviosismo entre los pacientes, aunque entienden y comparten las medidas adoptadas de prevención. El equipo de profesionales de la farmacia está siendo muy responsable y consecuente.

¿Qué os piden los pacientes?

Han aumentado exponencialmente la demanda de mascarillas y de geles hidroalcohólicos. Nos piden consejos de prevención y en general acuden a por su medicación para estar abastecidos durante los próximos días. Nos preguntan información sobre lo que está sucediendo y piden consejos sobre las medidas a adoptar.

¿Qué crees que puede aportar ahora el farmacéutico a un sistema de salud en riesgo de saturación?

En situaciones de emergencia y de excepción como esta, se debería autorizar a los farmacéuticos a acceder a las historias clínicas y a dispensarles la medicación sin necesidad de saturar los centros de salud. También a poder dispensar envases de paracetamol e ibuprofeno de 40 comprimidos sin necesidad de colapsar el sistema. El farmacéutico ha demostrado con creces su papel asistencial y su capacidad de reacción. Creo que es el momento de reivindicar la indicación farmacéutica de urgencia, de autorizarnos a sustituir formas farmacéuticas, a realizar determinadas formulaciones sin receta; en definitiva, el papel del farmacéutico como profesional sanitario de primer nivel. Somos más de 50.000 farmacéuticos comunitarios que estamos demostrando que la salud es lo primero y que somos responsables con nuestros actos.

Puedes seguir a Paula Fernández Ribal / @farmaadicta en Twitter

Miguel Ángel Gastelurrutia: “Tenemos un papel muy potente que jugar en la garantía del acceso a la medicación”

Miguel Ángel Gastelurrutia

¿Cómo se está viviendo la situación del coronavirus y la COVID-19 en la farmacia comunitaria?

En la farmacia hemos implantado las medidas de seguridad que se nos ha recomendado desde el Colegio: cintas en el suelo para que los pacientes mantengas la distancia de seguridad entre ello y con nosotros, no salir del mostrador, no atendemos a delegados y se han suspendido las prácticas, utilizamos un gel hidroalcohólico entre dispensación y dispensación, hemos puesto carteles recomendando que no entren aquellos pacientes con tos y/o fiebre, hemos colgado carteles informativos, y recomendamos a los pacientes que sólo acudan a la farmacia a recoger medicación ya sea prescrita o medicamentos publicitarios.

¿Qué cambios has notado en el día a día en la farmacia con la irrupción del nuevo coronavirus?

Los primeros días había una especie de histeria colectiva, alarma social, que poco a poco ha ido transformándose en una actitud más sensata: ahora los pacientes respetan las líneas y las distancias, esperan incluso fuera de la farmacia y están teniendo un comportamiento yo diría que ejemplar. Solo falta conseguir que sólo acudan a la farmacia a por medicamentos, de prescripción o publicitarios, y cuando sea estrictamente necesario ya que me da la impresión que todavía hay quien utiliza la farmacia como excusa para poder salir a la calle.

¿Qué os piden los pacientes?

Fundamentalmente siguen pidiendo mascarillas, geles hidroalcohólicos, termómetros y este lunes paracetamol después de las noticias sobre el posible riesgo de ibuprofeno, desmentidas por la AEMPS, el boom ha sido el paracetamol. 

¿Qué crees que puede aportar ahora el farmacéutico a un sistema de salud en riesgo de saturación?

La farmacia está ahí; es una punta de lanza a nivel comunitario para hacer educación para la salud y garantizar el acceso a los medicamentos y productos sanitarios. Además, en el País Vasco estamos trabajando con la Dirección de Farmacia del Gobierno Vasco para facilitar el acceso de la medicación a ciertos pacientes en sus domicilios. Junto a la distribución mayorista tenemos un papel muy potente que jugar en la garantía del acceso a la medicación y de la seguridad de la utilización de los medicamentos.

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Luis Serantes: “Como sanitarios, tenemos la gran responsabilidad de desmontar los bulos que circulan”

Luis Serantes

¿Cómo se está viviendo la situación del coronavirus y la COVID-19 en la farmacia comunitaria?

Con preocupación, pero siempre con una sonrisa a nuestros pacientes para rebajar un poco la tensión que hay en el ambiente y no ser alarmistas. Actuando con tranquilidad, aportando nuestro conocimiento e informando y educando para que no se expanda la infección y apelando a la responsabilidad de todos para que se revierta esta situación.

¿Qué cambios has notado en el día a día en la farmacia con la irrupción del nuevo coronavirus?

Al principio, la mayoría de la gente no le daba mucha importancia, pero con el curso de los acontecimientos diarios y del número tan grande de casos, se percibe a la gente más nerviosa y preocupada por esta situación.

Trabajo en una farmacia de un pueblo (Gondomar en el Valle Miñor), de 15.000 habitantes, cerca de Vigo, y aunque la gente cree que el coronavirus no va a llegar por aquí, los datos que van saliendo y todas las informaciones del Ministerio de Sanidad nos dicen lo contrario.

Además de las pautas higiénicas para el personal de la farmacia, como otros compañeros de profesión y siguiendo las recomendaciones de las Autoridades Sanitarias, intentamos que se sigan unas sencillas normas, como evitar aglomeraciones, mantener una distancia mínima de seguridad de un metro con el público e, incluso, entre el personal de la farmacia; y la colocación de dispensadores de gel hidroalcohólico para el uso de los pacientes.

¿Qué os piden los pacientes?

La mayoría de los pacientes nos piden mascarillas FFP2, geles hidroalcohólicos de cualquier tamaño y últimamente también termómetros.

Además, como consecuencia de este desabastecimiento de geles hidroalcohólicos, y a raíz de las noticias que van saliendo en las RRSS, nos están pidiendo alcohol de 96º, alcohol de 70º, gel de aloe vera y glicerina para hacer su propio producto desinfectante en casa, aunque considero que no deberían elaborarse de forma casera, ya que puede provocar irritaciones y ser ineficaces. Hay que recordar que el lavado de manos con agua y jabón regularmente sirve como barrera para la propagación del virus. Hay que limitar el uso del gel hidroalcohólico para situaciones fuera de casa en las que no sea posible un inmediato lavado de manos.

¿Qué crees que puede aportar ahora el farmacéutico a un sistema de salud en riesgo de saturación?

Sobre todo, informar con rigurosidad a los pacientes que pasan por la farmacia, resolviendo sus dudas, y realizando todas las recomendaciones sobre higiene de manos e higiene respiratoria para evitar la propagación del coronavirus COVID-19. También, como sanitarios, tenemos la gran responsabilidad de desmontar los bulos que circulan por internet, grupos de Whatsapp y RRSS.

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