Consejos de salud

El papel del farmacéutico ante pacientes con depresión

Desde la oficina de farmacia es posible contribuir a mejorar la calidad de vida de los pacientes con depresión mediante la dispensación activa, la promoción de servicios o el seguimiento farmacoterapéutico.

El papel del farmacéutico ante pacientes con depresión
Mié, 03/10/2018
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La depresión es uno de los principales problemas de salud hoy en día debido a su alta prevalencia, ya que afecta hasta al 5,2% de la población española [1]. El impacto que tiene la farmacia en este tipo de trastornos es relevante puesto que, al mantener un contacto cercano con el paciente, se pueden detectar casos tempranos de cuadros depresivos y promover su atención y seguimiento de forma precoz.

Uno de los mayores problemas en el abordaje de pacientes crónicos es la baja adherencia a los tratamientos farmacológicos prescritos: la mitad de los pacientes no sigue correctamente el tratamiento prescrito por su médico [2].

Como profesionales farmacéuticos, desde la OF se puede educar en la necesidad de cumplir con la adherencia terapéutica, la manera en que mejorarán los síntomas y cómo se verá afectada su calidad de vida.

Una estrategia efectiva que se puede adoptar es efectuar un plan de seguimiento farmacoterapéutico que permita evaluar la evolución del paciente, la efectividad de la medicación y una posible derivación a un especialista en caso necesario.

En casos de detección de un seguimiento farmacoterapéutico indebido, y tras una correspondiente evaluación, la intervención del farmacéutico registra una mejoría en la salud de los pacientes hasta en un 46% de los casos. [3]
 

Recomendaciones para abordar la depresión desde la farmacia

Además del seguimiento farmacoterapéutico, desde la farmacia comunitaria se puede ofrecer al paciente una serie de consejos que pueden ser útiles tanto para prevenir como para abordar casos de depresión. [4]

  • Exteriorizar los sentimientos: expresarnos con personas de confianza puede reforzar nuestro estado de ánimo.
     
  • Participar en sociedad: asistir a eventos sociales con otras personas ayuda a combatir el aislamiento y la soledad.

  • Hacer ejercicio regularmente: la práctica de actividad física habitual contribuye a mejorar la autoestima.
     
  • Cuidar la alimentación: es muy recomendable seguir una dieta equilibrada y saludable y evitar el consumo de estimulantes como el alcohol o la cafeína.
     
  • Practicar ejercicios de relajación, meditación o respiración a la hora de enfrentarse a determinadas situaciones de estrés.
     
  • Practicar una correcta higiene del sueño: mantener unos hábitos de sueño regulares, evitar las sustancias estimulantes antes de dormir, evitar aparatos electrónicos…
     
  • Poner atención a determinados síntomas: algunos indicios que nos advierten de un posible cuadro depresivo son la pérdida de energía o interés, los cambios en el apetito o la ansiedad.
     
  • Solicitar ayuda profesional: ante casos de duda es importante recomendar la visita a un especialista.

 

Referencias

[1] Organización Mundial de la Salud. Depression and Other Common Mental Disorders. Global Health Estimates. Disponible en: http://www.who.int/mental_health/management/depression/prevalence_global_health_estimates/en/  

[2] Farmaindustria. Plan de adherencia al Tratamiento. Disponible en: http://www.farmaindustria.es/adherencia/   

[3] Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. Punto farmacológico nº15: Depresión. Disponible en: https://www.cofpo.org/tl_files/Docus/Puntos%20Farmacologicos%20CGCOG/20170406%20INFORME%20CONSEJO%20DEPRESION%2006-04-2017.pdf

[4] Organización Mundial de la Salud. Plan de acciόn sobre salud mental 2013-2020. Disponible en: http://www.who.int/mental_health/publications/action_plan/es/

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