Consejos de salud

Consejos para cuidar la piel de tu paciente en verano

En verano es habitual exponerse al sol durante más horas que en invierno, por lo que hay que tomar las precauciones necesarias para evitar quemaduras y cuidar la piel de forma adecuada.

Consejos para cuidar la piel de tu paciente en verano
Mar, 05/06/2018
Comparte

El sol emite rayos ultravioletas tipo B (UVB), que pueden provocar enrojecimientos en la piel, y rayos UVA, que causan la aparición inmediata de la pigmentación, desencadenan alergias solares, y tienen un efecto directo sobre el fotoenvejecimiento de la piel.

El hecho de exponerse de manera inadecuada al sol puede provocar, además de quemaduras, un envejecimiento prematuro de la piel, manchas y, a largo plazo, cáncer de piel. La mejor manera de protegerse de estos efectos adversos es mediante el uso de fotoprotectores, ya que son capaces de absorber la radiación solar.

A continuación, exponemos algunos consejos para que ayudes a tu paciente a cuidar su piel durante el verano.
 

Elección del fotoprotector

El papel del farmacéutico es clave para recomendar el fotoprotector más adecuado a cada tipo de piel. A la hora de elegir un fotoprotector hay que tener en cuenta varios aspectos. En primer lugar, hay que saber quién va a usar el producto, ya que la piel de un niño es diferente a la de un adulto.

Después, hay que tener en cuenta la zona de aplicación (rostro, cuerpo) y el tipo de piel, es decir, los fototipos cutáneos. Según una clasificación internacional existen hasta 6 fototipos diferentes. Desde el fototipo I (personas cuya piel se quema con facilidad, no se pigmentan y descaman) que son las pieles más claras hasta el fototipo VI (pieles que se pigmentan fácilmente y con intensidad), que en este caso equivalen a las pieles oscuras.

Además, existen fotoprotectores con diferentes texturas (spray, gel o crema) que se adaptan mejor a las necesidades de la piel seca, grasa o con tendencia acneica.
 

Modo de empleo del fotoprotector

En cuanto a la aplicación del fotoprotector, hay varios consejos que hay que tener en cuenta tanto en la playa, como en la montaña y ciudad. El fotoprotector debe aplicarse media hora antes de la exposición al sol sobre piel seca, después de cada baño (en la playa o la piscina) y a las 2 horas de la primera aplicación. Las largas exposiciones al sol no son recomendables.

Para evitar las quemaduras e insolaciones, es recomendable proteger con ropa las zonas sensibles del cuerpo como los hombros, el uso de gorra o sombrero, y gafas de sol y parasoles.

El momento de la exposición también es muy importante. Los momentos del día en que la radiación solar es más intensa va desde las 12 del mediodía a las 4 de la tarde. Por ello, es mejor no exponerse al sol durante estas horas.
 

Cuidados después de la exposición solar

Si no se han seguido correctamente estos consejos, es probable que la piel esté irritada, sensible e incluso pelada; fiebre y erupciones cutáneas pueden ser algunos de los síntomas si ha habido una sobreexposición solar. En el caso de tener ampollas, los vendajes secos pueden prevenir la aparición de una infección. Y la ropa holgada y de algodón es la más adecuada en estos casos.

Si hay irritación cutánea o tras cualquier exposición larga al sol, es recomendable la aplicación de un producto adecuado para ayudar a la piel a recuperar su equilibrio natural.

En el caso de que persista la irritación, fiebre, escalofríos, dolor por ampollas o mareo, debes derivar a tu paciente a un médico.

Contenido relacionado